lunes, 8 de noviembre de 2010

El placer de la sensualidad con los cinco sentidos: el sexo tántrico

Según los especialistas, la rutina diaria en las relaciones de pareja va agotando el interés y el deseo sexual y genera una insatisfacción que, muchas veces, puede llegar a ser irreversible. Así, la búsqueda de nuevas técnicas -como el sexo tántrico- contribuye a hacer más placenteros esos momentos tan íntimos.


El sexo tántrico proviene de la antigua India y da las pautas para que el hombre honre la sexualidad de la mujer. No hay cabida para el egoísmo, es decir, el hombre tiene que aprender a controlar la eyaculación para alargar el encuentro y el placer, tanto para él, como para ella. Es una forma distinta, espiritual e íntima de hacer el amor. Pierde importancia la meta en sí, pero cobra mucha más el disfrute del viaje hasta llegar a ella.



El punto es controlar la eyaculación, pero, ¿de qué manera? Si controlas la respiración, el semen también lo controlarás. Así pues, cuando veas que vas a eyacular, detiene la respiración durante algunos segundos y respira lentamente de nuevo. Será difícil al principio controlar ese momento de máximo clímax, pero no imposible.
 
Presiona la zona del perineo para detener la salida del semen y seguir disfrutando. Se prevé que esta práctica se haga al menos seis veces. Si crees que no puedes más, no te preocupes, estás aprendiendo y no debes presionarte. El control sobre tu cuerpo vendrá poco a poco cuando vayas descubriendo la energía y las nuevas sensaciones.


Sin embargo, si el orgasmo ha llegado y no lo puedes parar, entonces disfrútalo junto con ella y siente cómo tu energía se funde en ella y la de ella llega a ti. Ese es uno de los puntos básicos del sexo tántrico.

El sexo tántrico se centra en la armonización y sincronización de la energía corporal y de la mente. Aunque dominar este método no es llegar y besar el Santo, una vez que se ha encontrado el punto, promete lograr relaciones sexuales más completas, de mejor calidad y más duraderas, mientras se da la unión y fusión de la pareja que trae consigo el éxtasis.


Las prácticas que se tienen que seguir para conseguir el control del tantra son:
a)      Preparar el entorno al estilo de un templo para el amor, donde haya almohadas suaves, sábanas de seda, flores, velas, incienso y aceites aromáticos para masajes.
b)      La respiración es fundamental. Ambos deben sincronizar sus respiraciones para iniciar la conexión. Sentados uno frente al otro, mientras uno inspira, el otro expira y así sucesivamente durante varios minutos.
c)      Otro de los rituales incluye la alimentación. Las frutas exóticas (como las fresas) tienen cualidades sensuales por sus aromas, sabores y frescor. Alimentarse el uno al otro se considera un dogma de la divinidad individual.
d)     Otro ritual consiste en el masaje sensual utilizando aceites aromáticos que despierten el sentido del olfato y tocando todo el cuerpo, excepto, los genitales. La idea es llegar a sentir el sexo en todo el cuerpo y no sólo en las zonas erógenas.
e)      El beso tántrico es intenso e íntimo y puede ser tierno o apasionado. No pretende ninguna meta, sino que puede darse en cualquier momento del encuentro.
f)       La penetración tántrica no tiene que ser el final del viaje. Hay muchos movimientos de manos para acariciar suavemente a la pareja y, poco a poco comenzarán los movimientos naturales, prácticamente, sin que tu pareja se de cuenta.
g)      El momento del orgasmo debe posponerse lo más que se pueda. Quienes practican el sexo tántrico en su plenitud, dicen que el orgasmo llega a sentirse en todo el cuerpo. El yoga o el tai chi ayudan a conseguir el éxtasis con el sexo tántrico.

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